La corrupción incrementa los casos de abogados que abandonan al cliente

Diferencias, intromisiones, presiones, reputación, impagos e incluso la estrategia de defensa del propio abogado están detrás de muchas renuncias, que ni el Estatuto ni el código deontológico prohíben.

Fotografía: Joaquín Yvancos fue, durante años, el abogado de José María Ruiz-Mateos.

La proliferación de casos de corrupción en España ha incrementado el número de abogados que abandonan al cliente. Diferencias, intromisiones, presiones, daño a la reputación, impagos e, incluso, la estrategia de defensa del propio letrado que se ve involucrado en el conflicto están detrás de muchas de estas renuncias, que ni el Estatuto ni el Código Deontológico de la Abogacía prohíben ni coartan. Sin embargo, los abogados sienten que una norma no escrita les dice que el abandono es la última opción que se debe plantear a un cliente.

Entre los casos más recientes destaca el de Manuel Ollé, abogado penalista del ex presidente de CEOE Gerardo Díaz Ferrán desde que ingresara en prisión el pasado diciembre por el caso Marsans. Ollé dejó al empresario hace unas semanas y ahora se encuentra en Guatemala enfrascado en el juicio contra el exdictador Efraín Ríos Montt por parte de la Asociación Pro Derechos Humanos de España.

El bufete Ramón Hermosilla –hoy Ontier-Ramón Hermosilla & Gutiérrez de la Roza- asesoró a Díaz Ferrán y a Gonzalo Pascual en lo que respecta a Aerolíneas Argentinas. A partir de 2007, ante el reiterado impago de las minutas y las desavenencias sobre la gestión, dejó a Díaz Ferrán y Pascual. A su vez, en abril de 2010, Uría Menéndez abandonó a Díaz Ferrán, tras renunciar a asesorar a Air Comet en los procesos judiciales y administrativos abiertos por el cierre de la compañía, a causa de diferencias sobre la facturación.

En los últimos meses, Joaquín Yvancos, quien fuera abogado de José María Ruiz-Mateos durante décadas, recorre los platós de varias cadenas de televisión para contar los entresijos de Rumasa y del escándalo de los ERE de Andalucía. Fuentes conocedoras del proceso explican que este comportamiento de Yvancos sigue una estrategia para defenderse a sí mismo.

Asimismo, Rafael Perera, abogado del expresidente balear Jaume Matas, dejó a su cliente. También el abogado de Santiago Carcaño, en el caso Marta del Castillo, o Javier Saavedra, que ha defendido a personas famosas o de la farándula.

En lo que respecta a otros países, Robert Bennet, abogado del imputado en el caso Megaupload hizo lo propio. Como Carlo Fusco, abogado del exmayordomo del Papa Benedicto XVI.

Las relaciones entre cliente y abogado deben basarse en la recíproca confianza. El abogado tendrá plena libertad para rechazar o aceptar el asunto en que se solicite su intervención, sin necesidad de justificar su decisión.

El requisito para renunciar a la dirección letrada es realizar los actos necesarios para evitar la indefensión de su cliente (por ejemplo, no debe dejarse al cliente si a los pocos días tiene la vista judicial).

El Consejo General de la Abogacía Española (CGAE) explica que en el caso de la justicia gratuita, de un abogado de oficio, la renuncia o abstención está más regulada, ya que la defensa asumida por designación del Colegio de Abogados, la aceptación, rechazo, abstención o cese habrán de acomodarse a las normas sobre justicia gratuita.

Una de las causas por las que se renuncia a la defensa es por cuestiones económicas o diferencias en la contraprestación. Por ello, desde la Abogacía se recomienda a los ciudadanos que soliciten la Hoja de Encargo Profesional.

Impedir la indefensión es la única línea roja – El artículo 26.1 del Estatuto de la Abogacía dice que “los abogados tendrán plena libertad de aceptar o rechazar la dirección del asunto, así como de renunciar al mismo en cualquier fase del procedimiento, siempre que no se produzca indefensión al cliente”.

– El Código Deontológico de la Abogacía, por su parte, toca este asunto en su artículo 13.3, que establece que “el abogado tendrá plena libertad para aceptar o rechazar el asunto en que se solicite su intervención, sin necesidad de justificar su decisión”. Asimismo, “el abogado podrá abstenerse o cesar en la intervención cuando surjan discrepancias con el cliente. Deberá hacerlo siempre que concurran circunstancias que puedan afectar a su plena libertad e independencia en la defensa o a la obligación de secreto profesional”.

– El Código añade que “el abogado que renuncie a la dirección letrada de un asunto habrá de realizar los actos necesarios para evitar la indefensión de su cliente. Cuando se trate de defensa asumida por designación colegial, la aceptación, rechazo, abstención o cese habrá de acomodarse a las normas sobre justicia gratuita y sobre este tipo de designaciones”.

– El Consejo General de la Abogacía subraya que el requisito para la renuncia es realizar los actos necesarios para evitar la indefensión del cliente. En caso de justicia gratuita, está más regulado, ya que la defensa asumida por designación del colegio de abogados debe acomodarse a las normas. La Abogacía recomienda a los ciudadanos que soliciten la Hoja de Encargo Profesional para que no haya sorpresas con las minutas.

Fuente: Expansión

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