Twitter, esos 140 caracteres

En este blog hemos comentado en varias ocasiones las repercusiones que la tecnología tiene sobre el trabajo. La entrada más reciente sobre el particular comentaba la trascendencia que los modernos teléfonos inteligentes tienen sobre la productividad de los empleados, en un entorno social donde el móvil está constantemente en nuestras manos.

Hoy esta entrada versa sobre unos hechos ocurridos en EE.UU. a raíz de la publicación de un “twitter” por una chica que asistía a una conferencia. En el transcurso de la ponencia, dos chicos que se encontraban detrás de ella hicieron un comentario jocoso, un chiste de contenido sexual. La chica se sintió molesta y girándose hizo una fotografía a los dos chicos, publicándola en su “twitter”.

La repercusión del comentario hizo que, ya de primeras, la seguridad del evento “invitara” a los dos chicos a abandonar el recinto. Posteriormente, la empresa de uno de ellos le despidió por no compartir este tipo de comportamiento, hecho público, fotografía incluida.

El chico, en una disculpa también publicada en Internet, se excusaba por el comentario, a la vez que indicaba que consideraba excesivo que un chiste insustancial hecho a un amigo, le hubiera costado un empleado que le gustaba, teniendo además tres hijos. Terminaba indicando a la chica que debía ser más cuidadosa ante la repercusión de sus actos.

Este comentario dio lugar a que la empresa de la chica recibiera cientos de quejas por la conducta de la empleada, lo que a su vez dio lugar a que también ella fuera despedida.

La historia pone de manifiesto la enorme repercusión que la tecnología tiene en nuestra vida, sin que podamos excluir la laboral. Cada vez estamos más en el candelero y muchos actos que antes considerábamos privados, pueden trascender porque alguien nos graba con su teléfono, en imagen o sonido y da a lo ocurrido una dimensión extraordinaria.

Estos hechos, ocurridos en EE.UU. no so directamente extrapolables a nuestro derecho, pero sí que nos deben poner en guardia ante situaciones que antes podíamos considerar inocuas, pero que ahora pueden conllevar consecuencias negativas.JMC.

Fuente: Expansión

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