Cliente acosador

¿Puede nuestro cliente ser un acosador laboral?

Todos tenemos muy claro lo que es perder el respeto en la vida familiar y social y sin embargo esa frontera parece no estar nada clara en el ambiente laboral, rompiéndose ésta, con mucha facilidad. A veces esta ruptura, no es causa de la relación empleado/jefe sino que a veces puede estar debida a externos a la propia empresa.

Esta pérdida de respeto no es cuestión solo de palabras malsonantes y/o gestos despreciativos y este posible Mobbing interno (hostigamiento psicológico en el trabajo), que tantas veces se produce en las relaciones internas, está traspasando estas fronteras.

Antes, podíamos pensar que esto era algo que fluía desde arriba hacia abajo y que los de este último nivel, eran los sufridores de posibles maltratos. Luego existió lo mismo hacia los jefes, especialmente en épocas en las que encontrar buenos profesionales era complicado y ahora ha surgido el”acoso del cliente”.

Parece raro, que incluso se mencione en este aspecto, pero cada vez es una realidad más frecuente y debe sin duda valorarse.

Estamos en unos momentos en que los clientes son “Las Joyas de la corona” y no se puede uno permitir que se escapen y ellos ….. lo saben. Por eso, en algunos casos, han tomado las riendas ante la debilidad de los jefes con los que se relacionan.

En el mundo jurídico y especialmente en los despachos, este es un hecho que está sucediendo con alguna frecuencia.

Por ejemplo, si un cliente pide algo a un socio y éste se lo encarga a un junior o senior y a éste no le gusta, el superior puede despreciar ese informe ante el cliente y no es de extrañar que incluso lo haga, delante del que lo ha hecho. Esto si se repite, suele producir una degradación del profesional, máxime cuando el cliente y de forma pública, hace menciones negativas a la persona, como si se creyera con derecho a ello, entre otras razones, si sus propios jefes lo han hecho previamente,

Otro caso es cuando un cliente exige de forma desmesurada y critica los servicios de un profesional delante de otros, por el mero hecho, de que no le gusta o incluso porque le tenga envidia o porque quiera mangonear en su empresa.. y nadie se atreve a pararle por no perderle.

Eso no debe de consentirse, pues si dejamos que un cliente traspase esta barrera, estaremos perdiendo nuestro prestigio y nuestra profesionalidad.

Si esto sucede a alguien de nuestro equipo, hay que protegerle y no consentir al cliente ni siquiera una queja, ya que si lo hacemos, también nos perderá el respeto a nosotros y dejaremos de ser un equipo.

El acoso psicológico es independiente de quién venga y nunca se debe permitir independientemente del acosador. Por eso a los clientes, hay que darles por una parte un trato exquisito, pero ser absolutamente firmes, en no consentirles que maltraten verbalmente a nadie de nuestros colaboradores y para eso hay medios legales que lo impiden. LAS PERSONAS SON MÁS IMPORTANTES que un posible negocio…¡No lo olvidemos!

Fuente: Expansión

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