¿Quién le defiende de las estafas en los concursos de televisión?

Las llamadas a ciertos programas nocturnos para participar en concursos televisivos pueden terminar en estafa. La tarificación adicional y el desvío hacia números ‘803’ suelen ser las bases del engaño.

Quizá sea usted uno de esos noctámbulos que, haciendo zapping, se ha encontrado con la fauna nocturna de los concursos televisivos y ha estado tentado de llamar para dar la respuesta correcta. Si no lo ha hecho, felicítese, porque podría haber sido objeto de una estafa.

Diversas asociaciones de consumidores han alertado del posible engaño que ocultan estos espacios. Por ahora, las sentencias de los tribunales les han dado la razón, explicando que estos call tv, frecuentemente, utilizan la tarificación adicional o potencian el engaño.

¿Qué pueden hacer los usuarios afectados? ¿Quiénes son los responsables? La última sentencia del Tribunal Supremo (TS) sobre este asunto puede esclarecer más de una pregunta al respecto. El pasado 29 de enero, la Sala de lo Penal del TS confirmó el fallo de la Audiencia Provincial (AP) de Madrid sobre un delito de estafa contra los participantes de un concurso televisivo cuyas llamadas telefónicas eran dirigidas a una línea erótica 803, de tarificación por minuto.

Sustento económico

Las sentencias demuestran que tras algunos programas nocturnos se esconden estafas millonarias. Siendo esto así, ¿cómo es posible que estos concursos telefónicos sigan existiendo? La respuesta es simple, estos programas no están tipificados ni prohibidos legalmente. Las asociaciones de consumidores y de telespectadores, aseguran que las productoras se aprovechan de los vacíos legales para mantener estos espacios en antena. Además, afirman que estos concursos nocturnos son el mejor sistema de financiación para las cadenas de televisión, en una época de crisis en los ingresos por publicidad. Las sanciones o multas impuestas por los tribunales resultan insignificantes en relación a los beneficios. Y es que, los programas conocidos como ‘call tv’ tienen un coste de producción muy bajo frente a la posible ganancia.

En este caso, el tribunal no entró a juzgar el posible engaño inicial a los televidentes, sino el que nunca conocieran el importe real de las llamadas que estaban realizando y que las personas que les atendían procuraban prolongar la duración de la llamada a un 803, con la única finalidad de un lucro ilícito y, por supuesto, sin intención alguna de proceder al pago de los premios.

Llamadas legales “Ninguno de los dos tribunales se centra en las llamadas al concurso a un número 906, sino las siguientes, a un 803. Es decir, que estiman que las primeras llamadas no son producto de engaño alguno, ni constituyentes de ninguna falta o delito”, explica Jaime Hernández, abogado del Área Penal de Cuatrecasas, Gonçalves Pereira.

Habitualmente, y como sucede en la sentencia, los afectados son reembolsados únicamente por las cantidades gastadas en las llamadas. En cuanto a los culpables, sus penas no suelen sobrepasar los dos años de cárcel, salvo si se demuestra un delito continuado de estafa. En este caso, el juez podría elevar la sanción hasta los seis años.

“El verdadero problema de este tipo de casos es que muchos de los que llaman pierden cantidades pequeñas y deciden no denunciarlo (algo que deberían hacer ante la Policía o la Fiscalía). Siempre es difícil agrupar a los afectados y demostrar el engaño por falta de información sobre el importe pagado de las llamadas o porque hayan sido derivados a otras líneas de tarificación adicional. Pero estos es lo que habría que hacer para tener un caso sólido y dar pie a una investigación”, asegura Hernández.

La Fiscalía es la que debería ocuparse, de oficio, de estas pesquisas tras recibir una denuncia. Sin embargo, en la mayor parte de los casos, se priorizan otras investigaciones más relevantes a estas estafas que juzgan menores.

En cuanto a la culpabilidad, tanto esta como otras sentencias, demuestran que las cadenas de televisión, que venden su espacio nocturno, únicamente tienen una responsabilidad secundaria. De hecho, y según el articulado actual del Código Penal, los perjudicados podrán solicitar una indemnización por daños a las personas físicas y jurídicas que han cometido el delito de estafa. Las cadenas de televisión sólo serían responsables civiles subsidiarios si los culpables demostraran no poder cubrir la indemnización por falta de capital.

Fuente: Expansión

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