Cómo convencer a un tribunal

Ser un buen orador no es cosa sólo de políticos.Para un abogado,diseñar bien los argumentos de un alegato es tan importante comosaber dirigirse al juez o transmitir credibilidad ante un jurado.

Los políticos como Barack Obama cuidan hasta el más mínimo detalle en sus apariciones públicas. Saben que su capacidad para convencer a una audiencia vale tanto, o más, que un buen programa electoral. Aunque el mundo académico en España no destaca por formar a grandes oradores, las escuelas legales sí imparten técnicas para lograr que los abogados que salgan de sus aulas sean capaces de convencer a un jurado o a un tribunal.

A diferencia de lo que ocurre en el mundo político, donde no es habitual la contraargumentación, un abogado tiene que estar preparado no sólo para exponer sus ideas, sino tambiénpararebatirconagilidad, y fundamentos, al letrado de la parte contraria. Por eso, los cimientos de un gran orador están en una investigación profunda y detallada. “Hasta que no se tiene un fondo sólido, no se prepara el discurso”, explica Gemma Lligadas, profesora de oratoria de la Facultad de Derecho de Esade, escuela pionera a la hora de introducir esta disciplina en España.

Con una buena documentación, el siguiente paso es montar un discurso atractivo. Para una audiencia general, se puede empezar con una anécdota personal que ayude a conectar con el público, en entornos más serios y complejos, como un juicio, se pueden emplear metáforas muy gráficas para que el mensaje se comprenda mejor.

Lligadas explica que cada orador es diferente y tiene que encontrar su propio estilo. Por ejemplo, asegura que “si tienes gracia natural, puedes utilizarla”, pero advierte de que, “en caso contrario, es mejor no intentarlo y evitar los chistes o el humor”,ya que el resultado suele ser demoledor. “Nunca se debe intentar emular a nadie”,apunta.

En la búsqueda de ese estilo personal, la profesora de Esade recomienda ensayar lante de un espejo y grabarse, una técnica sencilla que utilizan habitualmente los políticos: “Los oradores que parecen los más naturales del mundo, son los que ensayan más horas”. Al revisar la grabación, hay que fijarse, entre otras cosas, en si la entonación enfatiza las ideas y conceptos clave que se quieren transmitir. También hay que prestar atención a la gestión de los silencios. “Uno bien utilizado puede captar mejor la atención que si se levanta la voz, mientras que si no se usan correctamente pueden interrumpir el discurso”, asegura Lligadas.

La comunicación corporal también influye en el mensaje. Una persona con una voz no muy potente tiene que captar la atención moviéndose por el escenario o interactuando, por ejemplo, señalando a alguien. Eso sí,Gemma Lligadas advierte de que hay que evitar lo que se conoce como movimiento de bálbula de escape, es decir, gestos que no comunican y distraen al público, pero que algunos oradores utilizan para calmar sus propios nervios. “Todo tiene que sumar al discurso. Si el movimiento no es inteligente, hay que evitarlo”, señala esta experta. Por ejemplo,si a alguien le tiembla el pulso, es mejor no coger papeles con la mano.

Además de los consejos básicos, como mirar siempre a la audiencia o sonreir, también hay trucos para momentos incómodos. Si alguien se queda en blanco, lo mejor es volver a repasar los conceptos clave del discurso. Es una técnica que, además de ganar tiempo, afianza el mensaje entre el público.

Fuente: Expansión

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